La empresa publicó sus vacantes en redes sociales y, al acudir a la tienda departamental, encontré una fila muy larga de aspirantes, todos siendo atendidos por una sola persona. Esperé alrededor de una hora para tener mi primera entrevista y otra más para que me indicaran realizar el examen psicométrico desde casa, ya que el personal no se daba abasto. Después de completar todo lo que me pidieron, la reclutadora dejó de responder mis mensajes y aparentemente olvidó dar seguimiento a mi proceso.