Pros
En positivo, se pueden encontrar personas muy valiosas y con vocación de ayudar, aunque rara vez en puestos de decisión.
Cons
La empresa no tiene ni procesos definidos ni estructura organizativa estable, algo que se justifica como propio de una empresa pequeña, pero que en la práctica genera desigualdad en la carga de trabajo y evita que puedan crecer. Esto provoca que algunas personas queden desbordadas mientras otras apenas se implican.
El departamento de ventas, con alta rotación y escaso conocimiento del producto, se sitúa en el centro de todas las decisiones, condicionando el funcionamiento del resto de áreas. Para compensar sus carencias, otros equipos deben asumir una carga adicional de trabajo que no se reconoce.
Recursos Humanos no actúa como un puente entre personas y dirección, sino como una herramienta de imagen. La comunicación interna es prácticamente inexistente, no se transmite nada por escrito y se desincentiva que los propios empleados lo hagan. Algunas decisiones importantes, como un cambio de horario o nuevas políticas, se conocen antes por los medios de comunicación que por canales internos.
Tampoco se hace autocrítica ni se vinculan los malos resultados con la fuga de talento. Las personas que ocupan posiciones de liderazgo suelen estar muy desconectadas del trabajo real de los equipos y no conocen bien quién hace qué.
La presencialidad se promueve como solución a los problemas de comunicación, en lugar de abordar los conflictos o malas actitudes que los generan.
Curiosamente, quienes más tiempo llevan suelen ser perfiles que no participan activamente o que dificilmente encontrarían un puesto en una empresa comprometida con valores de bienestar.